
Sépase que nada de lo anterior corresponde a ruegos míos; sino, que creo que aquellas cosas, si es que en verdad no han ocurrido ya, pueden presentarse de un momento a otro; y repito, porque los uribistas se van alebrestando más y más hasta el infinito en la medida en que el proceso de paz de La Habana entregas muestras de irse consolidando para que pronto haya buenas noticias para quienes sí anhelamos la paz, para las almas que detestamos la barbarie, para quienes sí tenemos cerebro para distinguir entre el bien y el mal, para quienes sí pensamos en un futuro en sosiego y próspero para los de hoy y para los de mañana; presente y futuro que, seguramente, cobija a gente misma de aquellos malparidos. Malparidos digo de modo categórico porque se me hace difícil pensar que haya sido bien parido alguien que conciba que lo bueno es lo malo, o que lo malo es lo bueno.
No comments:
Post a Comment