PARA REFLEXIONAR: "El conocimiento es poder. La información es libertadora. La educación es la premisa del progreso, en toda sociedad, en toda familia". Kofi Annan.
La educación a lo largo de su historia en Colombia ha trasegado por muchos estadios, haciéndose evidente en cada uno la intención de los actores de turno para encausarla hacia políticas que habitualmente distan del saber y conocer generalizado; bajo el influjo de factores históricos de cada época, tales como el carácter cultural, la estructura social y religiosa, la orientación política y la vida económica del país; pudiendo experimentarse los mayores logros cuando han primado los fundamentos pedagógicos. Por ello no es de extrañar que nuevamente esté al orden del día la discusión sobre la calidad de la educación que se imparte en Colombia, la cual deja mal librados a los arquitectos de la construcción y aplicación de modelos educativos importados de otras latitudes, sin miramiento de las condiciones disímiles entre países y obedeciendo sólo a la premisa neoliberal de la globalización en donde se ubica a todas las naciones en igualdad de condiciones, situación que hace aflorar las deficiencias cuando los estudiantes son sometidos a evaluaciones universales donde compiten con sus similares con mejor formación académica.
No obstante, debe observarse que los cambios operados en las Escuelas Normales como instituciones formadoras de maestros, las cuales desde sus inicios en el siglo XVIII hasta nuestros días han estado salpicadas por intereses mezquinos que ponen en entrejuicio la estabilidad laboral, familiar, emocional, económica y social de estos servidores, ocasionando crisis de las instituciones formadoras cuya problemática viene siendo identificada a través de diversos diagnósticos desde el final de la década del setenta, sin que sus soluciones hayan encontrado una salida plausible; y en ellas subsiste un perfil profesional frágil, fragmentación y anacronismo de los conocimientos, poca innovación y experimentación pedagógica, así como la limitada capacidad de generar propuestas significativas para el sector; habida cuenta de que la censura en su formación está encaminada hacia la enseñanza de un sistema mediocre que busca adormecer la imaginación y la capacidad de un pensamiento liberador que permita derribar las barreras de las desigualdades sociales con pleno conocimiento de lo que se hace, situación que sólo ha sido posible sortear cuando han surgido movimientos reivindicatorios como el pedagógico de comienzos de los años ochenta; que buscó no sólo dar un aspecto político a las luchas del magisterio, sino redimensionar los problemas educativos del país por medio de un acercamiento a sus problemas sociales en el contexto de un nuevo discurso socioeducativo; movimiento éste motivado por las precarias políticas educativas del Estado y por su amparo en el discurso correspondiente a la tecnología educativa, la que había sido criticado desde muchos sectores, así como la reforma curricular que fue implantada verticalmente sin tener en cuenta los contextos ni los propios maestros.
Es de anotar que entre tantos cambios en muchas universidades se permite la docencia de profesionales sin formación en pedagogía, sin reflexión metódica, sin experiencia en docencia, buscando sólo minimizar costos con docentes de cátedra inexpertos y mal pagos, en detrimento de la calidad de la educación con docentes bien formados que los hay en abundancia, favorecen la cobertura en desmedro de la calidad y se pone en riesgo la acreditación de programas, como ocurre en la Universidad Tecnológica del Chocó que en los casi doce años de administración del actual rector no ha sido posible acreditar un solo programa, lo que significa un retroceso en la calidad de la educación que se imparte en este centro educativo llamado a ser motor de desarrollo de la región, operando sólo como laboratorio de corrupción, desidia y politiquería. En el ámbito de la educación preescolar, básica y media en el Municipio de Quibdó y en el Departamento del Chocó, también se hacen evidentes las deficiencias en la formación de los educandos, fruto de la politiquería, el amiguismo y hasta la supuesta compraventa de nombramientos de maestros sin importar si ganan o no los concursos que permiten su ingreso a la carrera docente, siendo nombrados al margen de su formación y como si fuera poco, cada día se recortan los mal llamados privilegios laborales del régimen especial docente, se registra una alta inestabilidad generada con los frecuentes traslados inconsultos de maestros hasta con más de 30 años en su lugar de residencia y en muchos casos con graves enfermedades que les exige la cercanía a centros médicos especializados, siendo un factor contribuyente en las fallas de la educación, puesto que resultan afectados económica y emocionalmente, genera división y descuido familiar entre otros aspectos.
La única forma de revertir estas acciones que atentan contra la calidad de la educación, la estabilidad laboral y familiar es la movilización y la lucha mancomunada de los docentes, reunidos en torno a su organización sindical, la que debe recobrar la confianza perdida en virtud a algunos desajustes y seguir liderando con hidalguía los intereses de sus asociados sin dejarse amedrentar por las amenazas de descuento salarial u otro tipo de sanciones, emulando la combatividad de los sectores campesinos para reclamar sus derechos, sin olvidar una enseñanza de Simone de Beauvoir: "El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los oprimidos". Igualmente, se elevan votos por la reivindicación de los derechos fundamentales del maestro, se les felicita en la celebración de su día, se les invita a seguir ejerciendo la profesión como un apostolado que sirva de legado para las futuras generaciones y se les recuerda que: "Enseñar no es una actividad como las otras. Pocos oficios pueden ser causa de riesgos más graves que aquellos en que los malos maestros hacen incurrir a los alumnos que les son confiados; pocos oficios suponen tantas virtudes de generosidad, de consagración y sobre todo, quizá, de entusiasmo y desinterés. Sólo una política inspirada por el deseo de atraer y promover a los mejores, esos hombres y mujeres de calidad que todos los sistemas de educación siempre han celebrado, podrá hacer del oficio del educador de la juventud lo que debería ser: El primero de los oficios". Pierre Bourdieu.
Ricardo Mena Mena
La educación a lo largo de su historia en Colombia ha trasegado por muchos estadios, haciéndose evidente en cada uno la intención de los actores de turno para encausarla hacia políticas que habitualmente distan del saber y conocer generalizado; bajo el influjo de factores históricos de cada época, tales como el carácter cultural, la estructura social y religiosa, la orientación política y la vida económica del país; pudiendo experimentarse los mayores logros cuando han primado los fundamentos pedagógicos. Por ello no es de extrañar que nuevamente esté al orden del día la discusión sobre la calidad de la educación que se imparte en Colombia, la cual deja mal librados a los arquitectos de la construcción y aplicación de modelos educativos importados de otras latitudes, sin miramiento de las condiciones disímiles entre países y obedeciendo sólo a la premisa neoliberal de la globalización en donde se ubica a todas las naciones en igualdad de condiciones, situación que hace aflorar las deficiencias cuando los estudiantes son sometidos a evaluaciones universales donde compiten con sus similares con mejor formación académica.
No obstante, debe observarse que los cambios operados en las Escuelas Normales como instituciones formadoras de maestros, las cuales desde sus inicios en el siglo XVIII hasta nuestros días han estado salpicadas por intereses mezquinos que ponen en entrejuicio la estabilidad laboral, familiar, emocional, económica y social de estos servidores, ocasionando crisis de las instituciones formadoras cuya problemática viene siendo identificada a través de diversos diagnósticos desde el final de la década del setenta, sin que sus soluciones hayan encontrado una salida plausible; y en ellas subsiste un perfil profesional frágil, fragmentación y anacronismo de los conocimientos, poca innovación y experimentación pedagógica, así como la limitada capacidad de generar propuestas significativas para el sector; habida cuenta de que la censura en su formación está encaminada hacia la enseñanza de un sistema mediocre que busca adormecer la imaginación y la capacidad de un pensamiento liberador que permita derribar las barreras de las desigualdades sociales con pleno conocimiento de lo que se hace, situación que sólo ha sido posible sortear cuando han surgido movimientos reivindicatorios como el pedagógico de comienzos de los años ochenta; que buscó no sólo dar un aspecto político a las luchas del magisterio, sino redimensionar los problemas educativos del país por medio de un acercamiento a sus problemas sociales en el contexto de un nuevo discurso socioeducativo; movimiento éste motivado por las precarias políticas educativas del Estado y por su amparo en el discurso correspondiente a la tecnología educativa, la que había sido criticado desde muchos sectores, así como la reforma curricular que fue implantada verticalmente sin tener en cuenta los contextos ni los propios maestros.
Es de anotar que entre tantos cambios en muchas universidades se permite la docencia de profesionales sin formación en pedagogía, sin reflexión metódica, sin experiencia en docencia, buscando sólo minimizar costos con docentes de cátedra inexpertos y mal pagos, en detrimento de la calidad de la educación con docentes bien formados que los hay en abundancia, favorecen la cobertura en desmedro de la calidad y se pone en riesgo la acreditación de programas, como ocurre en la Universidad Tecnológica del Chocó que en los casi doce años de administración del actual rector no ha sido posible acreditar un solo programa, lo que significa un retroceso en la calidad de la educación que se imparte en este centro educativo llamado a ser motor de desarrollo de la región, operando sólo como laboratorio de corrupción, desidia y politiquería. En el ámbito de la educación preescolar, básica y media en el Municipio de Quibdó y en el Departamento del Chocó, también se hacen evidentes las deficiencias en la formación de los educandos, fruto de la politiquería, el amiguismo y hasta la supuesta compraventa de nombramientos de maestros sin importar si ganan o no los concursos que permiten su ingreso a la carrera docente, siendo nombrados al margen de su formación y como si fuera poco, cada día se recortan los mal llamados privilegios laborales del régimen especial docente, se registra una alta inestabilidad generada con los frecuentes traslados inconsultos de maestros hasta con más de 30 años en su lugar de residencia y en muchos casos con graves enfermedades que les exige la cercanía a centros médicos especializados, siendo un factor contribuyente en las fallas de la educación, puesto que resultan afectados económica y emocionalmente, genera división y descuido familiar entre otros aspectos.
La única forma de revertir estas acciones que atentan contra la calidad de la educación, la estabilidad laboral y familiar es la movilización y la lucha mancomunada de los docentes, reunidos en torno a su organización sindical, la que debe recobrar la confianza perdida en virtud a algunos desajustes y seguir liderando con hidalguía los intereses de sus asociados sin dejarse amedrentar por las amenazas de descuento salarial u otro tipo de sanciones, emulando la combatividad de los sectores campesinos para reclamar sus derechos, sin olvidar una enseñanza de Simone de Beauvoir: "El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los oprimidos". Igualmente, se elevan votos por la reivindicación de los derechos fundamentales del maestro, se les felicita en la celebración de su día, se les invita a seguir ejerciendo la profesión como un apostolado que sirva de legado para las futuras generaciones y se les recuerda que: "Enseñar no es una actividad como las otras. Pocos oficios pueden ser causa de riesgos más graves que aquellos en que los malos maestros hacen incurrir a los alumnos que les son confiados; pocos oficios suponen tantas virtudes de generosidad, de consagración y sobre todo, quizá, de entusiasmo y desinterés. Sólo una política inspirada por el deseo de atraer y promover a los mejores, esos hombres y mujeres de calidad que todos los sistemas de educación siempre han celebrado, podrá hacer del oficio del educador de la juventud lo que debería ser: El primero de los oficios". Pierre Bourdieu.
Ricardo Mena Mena
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